• ¿Quiénes somos?
  • Contacto

el próximo viaje

viajar con estilo
  • Home

Jugando en Socotra, como niños, entre buitres

18 abril 2013 por en Anecdotario Destinos Mis viajes - 4 Comentarios

7506481058_31086e7a65_z

Estábamos en el lugar más aislado de la isla más lejana. El corazón de la isla de Socotra es una gigantesca grieta, una cicatriz del suelo yermo donde sólo pueden vivir cabras y buitres.

Con ellos convivimos un par de días acampando sobre el borde de ese abismo, que por la tarde se tragaba el sol, y al amanecer nos devolvía nubes rosadas mientras calentábamos la garganta con té.

En lo profundo, pequeños oasis con charcos de aguas ágiles y grandes rocas que cortaban el paso y permitían echarse después de nadar. En lo alto de la grieta, sobre ambos labios de esa boca reseca, un bosque disperso de grandes dragos que dan la única sombra posible.

Y en esa sombra, los buitres. La tierra y el aire calientes se desprenden fácil de lo débil. Y ellos están allí, esperando la ocasión.

Miento. En esta tierra bella y dura, no sólo viven cabras y buitres. Con ellos, junto a ellos, viven hombres enjutos y mujeres envueltas en colores. Y niños. Ojos de asombro. Dientes de marfil. Niños.

Paramos a hacer fotos. Habíamos pasado por unas pocas casas dispersas entre la tierra pedregosa. Parecían abandonadas, adobe y troncos.

Y de pronto a nuestra espalda aparecieron cuatro, cinco, seis niños. Miraban desde la distancia como con cierta vergüenza para acercarse a ofrecer una bolsitas con pigmentos parecidos a la henna. Serios, de mirada profunda. Ellas envueltas en colores y descalzas. Él, calzando las únicas sandalias.

Se movían ágilmente por el borde del acantilado, con esa seguridad infantil y todopoderosa que a las madres nos paraliza el corazón.

Mientras el grupo se dedicaba a disparar cientos de fotos desde el borde del abismo, mi madera de madre curiosa me llevó a ellos. A intentar comunicarnos. El juego, idioma universal de la niñez, sería nuestro lugar de encuentro. Y como pequeños bebés, nos inventamos nuevos y sempiternos movimientos de manos. Qué linda manito que tengo yo… Hola… Está? No está?

Y así girando las manos en el aire se me ocurrió jugar a las palmitas. Cho-co, cho-co, la-la, cho-co, cho-co, te-te, chocolá, chocoté, ¡cho-co-la-te! Parece simple, cuando lo has jugado antes. Pero era la primera vez que estos niños veían girar las manos y chocar las palmas, con este ritmo raro.

Empezamos con una ronda, todos arremolinados a mi alrededor, mirando y tocando suavemente mis palmas pálidas, imitando, comenzando a reír. Curiosos, mostraban las suyas para que yo les estampara a un ¡chas! con las mías. Y a cada ¡chas!, una carcajada general. Y así seguimos un buen rato.

Al borde del abismo, muy cerca de buitres y cabras jugando entre niños.

Curiosos
Curiosos
¡Chócala!
¡Chócala!
Así... así...
Así… así…

Palma con palma
Palma con palma
Poniendo orden
Poniendo orden
Manitas
Manitas

Mas sobre el viaje a Yemen

Fotos del viaje a Socotra en mi Flickr. Y gracias a Ángel Bermejo, que me sacó una de éstas en ese momento compartido.

Cultura juegos nií±os Yemen

Blogger. Ex agente de viajes. Curiosa y enredada en el 2.0.

Post anterior
Hoteles con wifi, habitaciones inteligentes, centros multimedia y mucho más (infografía)
Post siguiente
Viaje a Ria de Arousa con Sele de @elrincondesele

Articulos relacionados

  • Último paseo, antes de abandonar el Sovereign
    Crucero: nunca digas nunca
  • Los salmones vuelven al Sena
    Los salmones vuelven al Sena
  • Tanzania: la gran migración amenazada
    Tanzania: la gran migración amenazada
  • Paris: la tienda de pianos más antigua de la ciudad
    Paris: la tienda de pianos más antigua de la ciudad
  • ¿Podrán los cubanos viajar al exterior?
    ¿Podrán los cubanos viajar al exterior?
  • 7856403012_b1384b5057_z
    Museo Nacional de Aeropuertos y Transporte Aéreo en el Aeropuerto de Málaga
  • Mapa de Parques Nacionales de Colombia
    Mapa de Parques Nacionales de Colombia

4 Comentarios

  • Carlos OneTwoTrip

    Un momento para no olvidar jamás. Cuánto podemos aprender en cuanto rompemos esa cáscara de turistas que parece que nos inmoviliza a interactuar con la gente de ese lugar que nos encanta llevarnos en fotos y souvenirs, pero del que a veces olvidamos captar lo más importante, que no se paga con dinero pero sí con una sonrisa. Emocionante artículo.

    septiembre 30, 2013
    • Valeria

      Gracias por tus palabras. En ese momento no habia
      locales ni turistas. Saludos

      septiembre 30, 2013
  • Pau

    Una experiencia preciosa!

    abril 22, 2013
    • Valeria

      Gracias compi! Llevo muchas expectativas abonadas por el tiempo. Hasta la vuelta!

      septiembre 30, 2013

Comments are closed

Copyrights 2026 | elproximoviaje.com Política de privacidad / Cookies
loading Cancelar
La entrada no fue enviada. ¡Comprueba tus direcciones de correo electrónico!
Error en la comprobación de email. Por favor, vuelve a intentarlo
Lo sentimos, tu blog no puede compartir entradas por correo electrónico.