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Viajar después del 11S: ¿Qué ha cambiado?

09 septiembre 2011 por Valeria en Viajar - 10 Comentarios

Hay un antes y un después del 11S para muchas cosas. La vida diaria del mundo occidental ha cambiado desde aquel dí­a. Desde entonces, muchas costumbres se han modificado, se han aprendido nuevas rutinas y protocolos. También en los viajes. ¿Qué ha cambiado desde el 11S?

Básicamente creo que el cambio sustancial lo hemos visto en las medidas de seguridad en los aeropuertos nacidas a la luz de los grandes baches que los controles anteriores demostraron tener. Grietas por las cuales se coló el terror demostrándonos lo frágil que era aquel sistema, a todas luces, ingenuo y simple frente a mentes maquiavélicas.

Eran tiempos en que el billete electrónico aún no estaba implantado ampliamente. Nos afanábamos en llegar al mostrador para despachar nuestra maleta, mostrar apenas la documentación y pasar por un control poco atento a bolsos de mano y caras sospechosas. Botellas de agua o de vino viajaban con nosotros desde casa hasta el destino. Remedios, cremas y alicates descansaban en el equipaje de mano sin problemas.

Nadie soñaba con transformar un biberón o un jarabe para la tos en un explosivo lí­quido. Ni con aerosoles potencialmente peligrosos o ni con compañeros de asiento suicidas.

Un par de meses después de los atentados del 11S nace la TSA o Agencia de Seguridad para el Transporte en Estados Unidos. Hasta entonces, no existí­a un único organismo que regulara las normas de seguridad comunes a todas las compañí­as aéreas en ese paí­s. Eran éstas las que se regí­an por protocolos más o menos uniformes. Los aeropuertos eran más autónomos para elegir e implementar medidas de seguridad.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la Comisión Europea reforzó la totalidad de las normas de seguridad aérea. En particular, el Reglamento (CE) n° 2320/2002, el marco que hace obligatorias en la Unión Europea las medidas de seguridad establecidas por la Conferencia Europea de Aviación Civil (CEAC).

Nos acostumbramos a viajar con una bolsita en la mano, donde llevamos los artí­culos potencialmente peligrosos que debemos portar con nosotros: lí­quidos, pastas, cremas en pequeños botes.

Nos acostumbramos a esperar descalzos y con los pantalones caí­dos en una eterna fila para pasar por el arco de seguridad llevando toda nuestra intimidad en un par de bandejas.

Nos acostumbramos a que en algunos aeropuertos puedan pasarnos por un scanner corporal que delata si llevamos un arma, una prótesis o unos kilos de más en las caderas.

Nos acostumbramos a hacer viajes intercontinentales, de largo recorrido, comiendo con cubiertos de plástico, con vasos descartables, con platos o bandejitas irrompibles. Perdimos los palillos, los tenedores que pinchan y las navajas suizas. Pero quedaron las cerezas de gelatina (en los escasos ejemplos de catering en vuelo).

Asumimos que una simple bolsa con un bocadillo, olvidada en un asiento del aeropuerto, pueda trastocar los planes de vuelo de cientos de pasajeros.

Tuvimos que cambiar el pasaporte, para adecuarlo a las normativas impuestas por otro paí­s en pos de una mayor seguridad global.

Asumimos que el equipaje que despachemos, será observado, olido y pisoteado por perros y ante la menor duda quedará en tierra para una posterior inspección. Y nosotros con él.

Sabemos que en alguna oportunidad, compartiremos vuelo con alguien que simula ser un pasajero como nosotros, pero que está allí­ para controlar nuestros movimientos.

Tememos tener un sosias en la lista de peligrosos delincuentes buscados por todas las agencias de seguridad del mundo mundial.

Nos resignamos a tener que explicar 10 veces que esa mujer de la foto del pasaporte eres tú, antes de decidir cambiar de corte y color de cabello (¡maldita la hora!).

Nos sabemos observados, supervisados, revisadas nuestras facciones y actitudes una y otra vez por cámaras, personal de seguridad, arcos, bastones y hasta se han inventado una pequeña plataforma para escudriñar la suela y tacones de nuestros zapatos.

Somos sospechosos. Y sospechamos de todo.

Somos menos libres, para viajar libremente.

P.D. Podrí­amos hablar de las medidas impuestas en otro tipo de transportes, en la entrada a monumentos, museos y hasta en hoteles. Todos ejemplos de cómo se nos ha ido recortando la libertad y la comodidad, buscando una seguridad que de todas formas, nunca es absoluta.

Imágen de Mike Smile

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10 Comentarios

  • Londres para españoles - Guirilandia

    Medidas para combatir el terrorismo? Las propias medidas son más terroristas en ocasiones que los actos que intentan evitar.

    El 95% de las medidas que se toman son ridículas e inservibles. Estoy seguro que si alguien quiere colar una bomba la cuela sin demasiados problemas.

    octubre 6, 2011
  • Christian

    En general no me importa tener que sufrir algunas incomodidades a cambio de que la seguridad sea mayor, pero lo cierto es que a veces se producen situaciones realmente ridículas.

    En un viaje reciente a mi mujer le hicieron quitarse los zapatos para pasar por el detector. La cinta de la máquina de rayos X se atascó y tuvo que volver a salir para hacer pasar su maleta y cuando iba a volver a pasar por el detector tuvo que volver a descalzarse.

    Al final se pierde el tiempo y se desespera al viajero. Como si no nos bastase con los retrasos para estar desesperado en un aeropuerto :P

    septiembre 19, 2011
  • DANIEL PARDO

    EN COLOMBIA LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD, SON PARA MORIRSE DE LA RISA. DEBEN ESTAR COORDINADOS LOS SERVICIOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO Y LOS CONSULADOS EN LOS DIFERENTES PAISES. NO SE PARA QUE PIDEN PERMISOS DE SALIDA PARA MENORES DE EDAD, AUTENTICADOS EN LOS CONSULADOS Y CUANDO SE LLEGA AL DAS NO CREEN EN ELLOS. LOS CONSULES NO SON PERSONAS CREIBLES?
    EL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE COLOMBIA NO ES CREIBLE ? PONGAMONOS DE ACUERDO PARA CAMBIAR UN POQUITIN EL PAIS DEL SAGRADO CORAZON.

    septiembre 15, 2011
  • Antonio Quinzan

    Los recortes al derecho a la intimidad, inviolable excepto en los aeropuertos en aras de una supuesta mayor seguridad, es inaceptable simplemente porque es un puro engaño. Si preguntáis a cualquier profesional de la Seguridad Aérea os contará cosas que os pondrán los pelos de punta…entre ellas que todos esos controles no sirven absolutamente para nada. Ser desnudado, revisado y chequeado de arriba abajo por unos desconocidos malencarados no aportará mayor seguridad a nuestro vuelo. Todos los que viajamos hemos vivido y sufrido situaciones absurdas y kafkianas en aeropuertos de medio mundo, situaciones que son un puro paripé. Os lo dice alguien que lleva trabajando décadas en el mundo de la aviación.
    Saludos y nos vemos en el Travelbloggers de Málaga

    septiembre 13, 2011
  • guiasgratis

    Creo que los cambios en cuanto a la forma de viajar, han sido importantes. En aras de la seguridad, sufrimos más incomodidades, y los tiempos de espera en facturación y control de pasaportes, se han ampliado. También en esto, hay un antes y después desde el 11S.
    Saludos,

    septiembre 13, 2011
  • José Manuel Beltrán

    Desde Marbella, hola Valeria. Ni te quiero contar mi pasada experiencia, este mismo verano, en JFK en tránsito hacia San Francisco. Retenido, durante más de 50 minutos, ante un pelotón de guardias en una pequeña salita, algunos de ellos encaramados en un estrado al igual que en los juicios. Sin embargo, en San Francisco, en la sala donde se encontraba la cinta de recogida de equipajes INCOMPRENSIBLEMENTE esta tenía acceso directo a la calle, en ambos sentidos. Es decir, cualquiera podía entrar y salir tranquilamente. O sea que lo de la seguridad… es de risa.
    Por cierto, creo que nos veremos en el Meeting de Málaga el próximo 24 al que me he podido apuntar hoy, a última hora.. aunque necesito ayuda.
    Un saludo, ciudadana viajera.
    José Manuel Beltrán

    septiembre 12, 2011
  • Gildo Kaldorana

    La verdad es que es un poco más engorroso a la hora de pasar el control, pero supongo que merece la pena. Aunque tampoco entiendo muy bien si, en el avión te dan cubiertos de metal, por lo menos en Singaporeair.
    En Jakarta hay controles en casi todos los hoteles y malls de cierta categoría. Un día le pregunté a un guardia de seguridad, de esos que llevan el espejo para mirar los bajos del coche, si sabía que forma tiene una bomba, me contesto “no tengo ni idea, pero tengo que hacer mi trabajo”.
    Saludos y buen blog

    septiembre 11, 2011
  • Abarciela

    Bueno, todos hemos sufrido los retrasos que causan estas medidas en el aeropuerto, pero lo cierto es que en muchos casos no sirven para nada. O soy la unica que alguna vez ha “colado”, de forma involuntaria algún bote más grande de la cuenta en la mochila sin que nadie se percatara de ello?

    septiembre 10, 2011
  • Paco Piniella

    Antes, uno era inocente mientras no se demostrara lo contrario, ahora en un aeropuerto, eres un terrorista y a partir de ahí demuestra lo contrario.

    septiembre 9, 2011
  • Pau

    Se supone que todo ha sido para mejorar la seguridad, así que lo exhaustivo de los controles es el precio que debemos pagar.

    septiembre 9, 2011

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