He tenido la oportunidad de navegar entre ballenas en varias ocasiones, y puedo asegurarles que es una experiencia inolvidable.
Un año mas presenciamos la llegada de la ballena franca austral a su casa, la Península Valdés, en la Patagonia argentina. Estamos en plena temporada de avistaje de cetáceos en esta zona que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999.
El avistaje de estas ballenas es una de las excursiones que no puedes perderte si pasas por este magnífico espacio protegido en la Provincia de Chubut de la Patagonia Argentina. Por mi trabajo, he tenido la oportunidad de realizarlo en varias ocasiones y en diferentes épocas.
La mayoría de los visitantes se alojan en la ciudad de Puerto Madryn, desde donde hay que trasladarse a la Península, a unos 100 kilómetros que se hacen en poco mas de una hora de viaje. La única localidad de la Península Valdés, sin contar las estancias privadas, es el pueblo de Puerto Pirámides. Desde allí salen las embarcaciones que recorren el Golfo Nuevo.
La presión de los turistas que visitan las 37 reservas de fauna de la India donde pueden observarse tigres en libertad, ha hecho que las autoridades restrinjan la entrada de visitantes.
Sin embargo el problema de la preservación de los hermosos tigres de la India, no parece estar basado en la presencia de visitantes.
El Ministerio de Medioambiente ha ordenado reducir al mínimo la cantidad de personas que puedan acceder al habitat del tigre reubicando incluso a algunas poblaciones locales muy cercanas a su entorno.
Las reservas indias de fauna que protegen al llamado “tigre de Bengala” son pequeñas y no pueden soportar la presión de grandes cantidades de turistas.
Cómprate ese bolso artesanal que viste en el mercado.
Una muñeca típica, una réplica de un monumento. Compra local y sé un turista responsable. Deja tu huella solidaria en la comunidad que te recibe.
Tráete mil fotos y vídeos para aburrir a los amigos. Guarda los mejores recuerdos en tu memoria.
Pero no lleves animales exóticos como “souvenir” de un viaje. No necesitas un cuerno de rinoceronte, o una figurita de marfil, o unos posavasos de caparazón de tortuga.
Además de estar penado por la ley, es una crueldad innecesaria.
Sí, ese podría ser el objetivo de un viajero que esté al tanto de las últimas necesidades en materia de turismo solidario.
Unos cuantos mochileros procedentes de Estados Unidos y Europa ya lo están haciendo. ¿De qué se trata?
Resulta que en un despliegue de conciencia naturalista, el gobierno de Bolivia acaba de aprobar una de las leyes de defensa de los animales más generosas del mundo.
Entre sus medidas, se establece la prohibición total del uso de animales en espectáculos de todo tipo. Una ley que ha alabado la mismísima doctora Jane Goodall.
El uso de animales es algo muy común en ese país en el cual unas cuantas decenas de familias mantienen pequeños circos con los que peregrinan por todo el territorio boliviano con sus penosos espectáculos.
Los koalas son pequeños mamíferos que pueden pesar unos 10 kilos, se parecen a un osito pero no tienen nada que ver con ellos. Están mas cerca de otros marsupiales australianos: los canguros.
Para poder verlos antes que se los devore un virus malísimo que anda por allí, aquí te damos algunos consejos (no, no te los cruzarás por Sydney mientras te sacas “la foto” con la Opera detrás).
Imagínate compartir desayuno en el hotel con una esbeltas y curiosas jirafas. Esto ocurre en un hotel en Langata, a unos pocos kilómetros del aeropuerto de Nairobi, Kenia.
Una antigua casa señorial inglesa de principios del siglo XX convertida en un alojamiento donde estar más cerca de los animales es imposible. De hecho, ellos son el centro de atracción.
Una ubicación privilegiada con vistas al Monte Kilimanjaro, un amplia area de reserva de animales y todas las comodidades en un hotel que está lejos de ser un “albergue”.