Los yemeníes son simpáticos, abiertos y curiosos. Se acercan a saludar como si te conocieran de toda la vida. Grandes y chicos piden “sura“, “sura“… y posan sin esfuerzo con una amplia sonrisa.

Al cabo de unos minutos de caminar la ciudad vieja, ya te animas a fotografiar a todo aquel que pase a tu lado. No te será difícil encontrar modelos.

En principio las mujeres, que van cubiertas íntegramente, suelen ser mas remisas a ser fotografiadas. Pero no siempre…

En un rapto de picardía, esta mujer se asomó a mi perspectiva con una sonrisa que se adivina en sus ojos.

En este caso, y habiéndoles preguntado si querían aparecer en una foto, no dudaron en buscar la pose que más les favorece.

Un amplio porcentaje estará encantado de hacerte de modelo. Pero siempre puede haber alguien que no le apetezca. Un simple gesto con la cámara, una sonrisa y sabrás si has conseguido modelo o no.

En todo caso, responde con una sonrisa y un “sujram” (gracias).