Sentirse nuevamente pasajero
Publicado el 14 mayo, 2010 en Destinos, Viajar | No hay comentarios »
Después de tanto lowcost, sentirse nuevamente un pasajero es una bocanada de aire fresco. Un reencuentro con los servicios a los que hemos renunciado por una tarifa baja.
Estoy volando hacia Estambul en un A330-200 de Turkish Airlines. Primera etapa del viaje hacia Sana’a, Yemen. Y me siento un pasajero. Como antes.
Una sensación que recomiendo a todos aquellos viajeros lowcost. Pero cuidado, como en otras cosas, una vez que pruebas, te costará volver a lo anterior.
Auxiliares de vuelo que saben de qué va la cosa. Asientos mas cómodos, con esos 10 centímetros extras entre filas que hacen la diferencia para nuestras piernas. Almohadas, mantas, auriculares para escuchar una selección de canales de música.
Casi ni me acordaba de la sensación de ser atendido en un vuelo. De no viajar como un caracol empujando tus pertenencias en una maletita. De dirigirte a los auxiliares de abordo sin recibir una respuesta improvisada.
Y llegó el menú. Sí, en los vuelos normales te entregan un menú con el servicio de catering para que tus papilas vayan disfrutando a cuenta. Para que te vayas relamiendo al leer las opciones. Sí, porque no sólo no te cobran la comida y la bebida como un extra, ¡sino que te dejan elegir!
Dicen que la memoria que más perdura es la de los aromas. Pues al comenzar a percibir el aroma de la comida caliente, mi memoria me llevó en un flashback íntimo a otras épocas, otros vuelos donde ésto no era la excepción.
Empecé a lagrimear cuando una sonriente auxiliar me preguntó: “¿Chicken or beef? ”
Me acercó una bandeja con mi selección. Y en ella un menú completo, con un bollito de pan tibio, un platito de salmón ahumado con su ensaladita con yogur, una pequeña fuente con una exquisita carne especiada con arroz, galletitas de cereal, queso fresco y manteca, agua, la bebida que elegí, postre, café y… ¡cubiertos de metal!
Releyendo estos párrafos pienso que tal vez mas de uno pensará que mis impresiones son pueriles o superficiales. Pienso en todo lo que hemos dejado de lado los pasajeros en pos de una tarifa. El servicio.
Y pienso en los miles y miles de nuevos pasajeros para los cuales “volar” significa simplemente hacinarse entre filas por un puñadito de euros. Gracias a las tarifas lowcost muchos se han incorporado a la posibiidad de viajar. O viajamos mas a menudo. Eso es verdad.
Pero qué bueno es, de vez en cuando, volver a reencontrarse con la sensación de ser un pasajero y no un simple ocupante.
Actualizacíon: después de este vuelo, tomé otro desde Estambul a Sana’a. Casi 5 horas de vuelo que te llevan hacia el sur y hacia el pasado. Ya les cuento cómo fue la llegada…








