Un vez más Matador nos asombra con imágenes que todos quisiéramos capturar algún día.
Y no basta con estar allí, hay que tener el equipo y los conocimientos necesarios para poder plasmar lo que se ve (y aún más) en una foto.
En el artículo Photo Essay: the most alien landscapes on earth nos damos un paseo por Bolivia, Jordania, Turquía, Antártida, Mauritania, Estados Unidos y varios lugares más. Todos con escenarios naturales que parecen de otro planeta.
Cuando nos enfrentamos con impotencia a los efectos de las catástrofes naturales, nos preguntamos: ¿qué puedo hacer ?
Si al dolor propio de ser testigos del dolor ajeno, de estar lejos para sanar heridas o confortar con palabras, le sumamos la rabia de saber la sinrazón del despotismo y la falta de libertad, algo se revuelve dentro nuestro buscando soluciones.
Frente al trágico caso de Birmania, asolada por la fuerza de la Naturaleza y por la necedad de sus gobernantes, tenemos algunos caminos para ayudar.
Nuestro tema, en Diario del Viajero, está relacionado casi siempre con la parte más gratificante del turismo: viajar, conocer, compartir cosas bellas, aprender, crecer. Pero el viajar, el turismo, es una potente industria y una herramienta de crecimiento económico y social.
Nuestra casa está en problemas. El cambio climático ya está provocando consecuencias en nuestro medio, en nuesta vida.
Algo podemos hacer. Un llamamiento para tomar conciencia. Todos.
El próximo sábado 27 de marzo, sumemos nuestra acción a la hora del planeta, una iniciativa de WWF en todo el mundo.
Es simple. Un gesto simbólico: apaga la luz desde las 20.30 y hasta las 21.30 horas. Una hora por tu planeta.
En 2009 fueron 4.159 ciudades de 88 países las que apagaron las luces de sus monumentos más representativos como símbolo de su compromiso. Con estas cifras, WWF multiplicó por cuatro su objetivo inicial y logró que más de 1.000 millones de personas se sumaran a la iniciativa, lo que supone casi la sexta parte de la población mundial.
El objetivo de este año es que participen 6.000 ciudades en la hora del planeta 2010.
El título no es mío (al menos en parte) y en un ejercicio de pensamiento paralelo, me hizo recordar al mítico Earth Wind & Fire que seguramente también inspiró al autor. Es del artículo que dejaré enlazado debajo.
En él se muestran algunas energías alternativas que ya existen. Algunas son aplicables a nuestra vida diaria.
Y si nos preocupamos por estos temas a nivel global, planetario, ¿por qué no bajar al día a día y pedirle al hotel que nos acoge que sume su apoyo por un medioambiente mejor?
La ciudad de Panamá tiene dos barrios inscriptos en el listado de Patrimonio de a Humanidad de la UNESCO: el Panamá Viejo y el Casco Antiguo de la ciudad “nueva”.
Panamá Viejo es el asentamiento europeo más antiguo de la costa pacífica de América. Fue establecida en 1519 por Pedrarías Dávila siguiendo el modelo cuadriculado de la “ciudad planificada” que se llevó de Europa y se multiplicó luego miles de veces en toda América.
(foto: Cosabuena)
Fue abandonada a mediados del siglo XVII para establecer su actividad en la “ciudad nueva”, hoy el Casco Antiguo de Panamá.
Y comencé a escribir un comentario que termina siendo mi propio post-regalito para su autor: Guillermo Carvajal.
Nunca es tarde para levantar la copa (virtual) y mandar un beso (real) a mi amigo y colega Guillermo.
Hoy en día, poco ha cambiado de esa autopresentación que hacía Guillermo hace años. Sus hijos están más grandes, ya no es bibliotecario, pero sigue curioso, apasionado por la tecnología y por Grecia, poco extrovertido y poco hablador.
Sin embargo, el tiempo sólo abona lo gran persona que es, lo fácil que resulta trabajar con él, hablar, compartir, generar ideas y ponerlas en práctica.
Siempre dispuesto a escuchar, a la charla, a probar, a intentarlo, a seguir.
¿Seré parcial? Pues sí. Me puedo dar ese lujo porque quien lo conozca y rasque un poco esa reticencia asturiana a largar palabra, encontrará como yo, un amigo. Read the rest of this entry »