Al final del viaje, de regreso a casa, nuestra mente se empeña en recortar las experiencias. En seleccionar aquellas vivencias que por muchas razones se nos han pegado al alma.

En ocasiones, no se trata de los “grandes momentos“, ni los “grandes paisajes“, ni los “grandes lugares“. Sino de pequeñas miniaturas, valiosas para nuestro corazón, con un significado que nunca figurará en la Wikipedia.

Este video rescata esas miniaturas de un verano.

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