Pandas chinos: un regalo político con trampa
Publicado el 19 abril, 2009 en Destinos | No hay comentarios »
El pasado mes de diciembre, dos pandas gigantes fueron entregados por el gobierno chino a Taiwan en un intento de estrechar lazos entre ambos países que llevan un enfrentamiento politico desde hace décadas. Será un gesto mínimo, simbólico, pero los pandas chinos viajaron 3 horas la nueva ruta autorizada hacia Taipei desde territorio continental chino. Y con ellos, se llevaron 300 toneladas de bambú chino para garantizarles la continuidad de su dieta en el mes que pasaron de cuarentena.
Los pandas chinos se alojarían en un pabellón especialmente construido en el Zoológico de Taipei y serían su atracción principal con la cual piensan atraer a un millón de visitantes durante este 2009.
El zoo de Taipei se preparó para la llegada de los pandas y del aluvión de visitantes: nuevas casetas y máquinas automáticas de venta de billetes, la construcción del Panda House, medidas de seguridad especiales y una organización especial que dará unos diez minutos a cada visitante para ver a los pandas.
Y ahora hay otro zoo taiwanés que exige el mismo derecho a tener dos pandas gigantes chinos. Se trata del Leofoo Village Theme Park en Hsinchu, al oeste de Taiwan. Pero China sólo ofreció dos.
La idea de este “regalo” surgió en el año 2005 cuando el presidente chino Hu Jintao ofreció dos de estos ejemplares rarísimos a Taiwan como muestra de buena voluntad. El presente fue rechazado en un principio por el entonces presidente taiwanés Chen Shui-bian pero su sucesor, el nacionalista Ma Ying-jeou se apresuró a aceptarlo a pesar de las críticas que hablaban de “comprar la voluntad de la isla con un par de pieles de oso” en lugar de generar verdaderos gestos de buena voluntad como la eliminación de los 1.500 misiles chinos que apuntan a Taiwan.
La cuestión es que en momento en que se acepta el regalo, ambos zoológicos se postularon para ser la casa de los pandas en territorio taiwanés (obviamente, ninguno quería perderse el negocio). Pero la oficina de Agricultura rechazó la solicitud del parque Leofoo por deficiencias en las instalaciones médicas y porque los programas de educación para locales y turistas no eran tan completos como los del Zoologico de Taipei (o eso dicen).
Tuan Tuan (macho, nacido el 01 de septiembre del 2004) y Yuan Yuan (hembra, el 30 de agosto del 2004) viven tranquilamente en su Panda House. Bueno, tranquilamente observados por unos 19.000 visitantes diarios distribuidos en tandas de 400 personas cada 10 minutos.
Y mientras el zoo de Leofoo sigue pataleando por ahi ha surgido otro inconveniente que puede poner en peligro la estabilidad del proceso diplomático-político del acercamiento entre China y Taiwan: a Yuan Yuan y Tuan Tuan, no les gusta el bambú local taiwanés. Los bichos han estado perdiendo peso y se estaba estudiando una dieta alternativa. La salud de los pandas gigantes chinos es casi un tema de Estado. ¿Quién le dice a Hu Jintao que sus pandas no se adaptan a la cocina local ?
Pero cuando hay un problema, éste siempre puede empeorar.
Y asi ha sido estos días cuando ha salido a la luz que los “pandas chinos” no son tales sino una variedad de oso marrón de los bosques de Wenzhou cuyo pelo parece haber sido decolorado para lograr unos auténticos pandas Made in China.
¿Y cómo se dieron cuenta? Resulta que los verdaderos pandas son conocidos por su bajísima libido. Que es muy dificil que se apareen y reproduzcan en consecuencia. Vamos, que son pasotas en el tema del sexo. Y esta parejita aprovechaba cada momento libre para echarse a practicar todas las posiciones del Kamasutra úrsico (?).
Este hecho no había pasado desapercibido por los visitantes: familias con abuelas horrorizadas a cuestas o decenas de maestras tratando que cientos de niñitos en visita escolar mirasen para otro lado.
Los cuidadores comenzaron a sospechar que los chinos les habían mandado gato por liebre en una jugarreta vil. Y sólo tuvieron que esperar un poco a que los pandas comenzaran a hacer la muda de pelo. Y allí salieron a relucir los pelillos marrones del oso de Wenzhou.
Con esa capacidad que tienen los chinos de quedarse siempre con la última palabra, ¿qué dijo el vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores chino sobre el escándalo de los “osos-no-panda“?
“Esperamos que nuestros compatriotas en Taiwan disfruten del regalo de dos ejemplares del rarísimo oso marrón de Wenzhou”. Y tan frescos. Eso sí, de los 1.500 misiles… ni una palabra.
Vía | Taipei Times



