El significado del 12 de octubre tiene distintas lecturas de acuerdo a la orilla desde donde lo pensemos. Me resultó siempre sorprendente las visiones distintas (sino enfrentadas) de esta fiesta.

Mi primer 12 de Octubre en España me sorprendió con su nombre: Día Nacional.

¿Dónde había quedado el Descubrimiento de América?

Los años de escuela argentina estudiando los viajes de Colón, cómo mendigaba fondos para su viaje “de locos”, la confianza de Isabel la Católica puesta en semejante proyecto, las carátulas del mes de octubre con La Niña, La Pinta y la Santa María y sus velas blancas hinchadas al viento…

Todo ese conjunto de símbolos y mitos mezclando historia con leyenda, no existían en la Madre Patria. Un acuerdo tácito (no exento de cierta vergüenza histórica) había borrado de un plumazo a mitad de la biblioteca de historia de América para nombrar al 12 de octubre como la “Fiesta Nacional”.

Día de desfile solemne de todas las fuerzas armadas españolas que, desde hace poco, va acompañado por una colección variopinta de delegaciones americanas en una suerte de pasarela musical donde se mezcla la Legión (con cabra y todo) con Carlinhos Brown.

Del otro lado del Atlántico, en la vereda americana, el “Día de la Raza” se recuerda con dolor y reivindicaciones, es verdad. Pero muchos americanos (no necesariamente “imperialistas”) reconocen que se hicieron muchas cosas mal, que hubo abusos y explotación, que se gobernó con soberbia y sin respeto de las poblaciones autóctonas… pero que la civilización entera ganó con el contacto de ambos mundos.

Casi 200 años después de la mayoría de las independencias de los diversos países, se sufrieron otros abusos y explotaciones y la soberbia tomó color local para seguir presente en la nueva tierra americana.